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viernes, 1 de mayo de 2020

Revolución, incautación y colectivización (II)

     

    Aunque sería muy interesante, no tenemos documentos que informen sobre la organización colectiva de los campesinos a la hora de realizar las tareas agrícolas en La Roda. Esto significa que tenemos registros escritos y orales de quejas (eso siempre), pero no del buen funcionamiento de las colectividades y, lo que es más importante, del impacto que esta breve experiencia tuvo en la vida de los campesinos. Sin embargo, aunque no haya datos directos sobre la organización de estas comunidades, disponemos de algunos trabajos con los que realizar estudios comparativos. Aparte del análisis general que para la provincia de Albacete realizó José Deogracias Carrión, también existen otras investigaciones sobre colectividades en los municipios de provincias colindantes como Jaén o Ciudad Real4. Así, podemos establecer comparaciones, con las debidas precauciones, ya que probablemente no hubiera muchas diferencias organizativas entre estos municipios y el de La Roda.

   En primer lugar, hemos de tener en cuenta que la forma de organización de las comunidades campesinas estaba inspirada básicamente en una economía social autogestionada de corte anarquista. Esto daba un alto grado de independencia y libertad a los diferentes colectivos a la hora de organizarse. Lo que desconocemos es si en La Roda, aparte de la autogestión colectiva en las faenas del campo, también se aplicó el comunismo libertario, es decir, la asociación libre de personas en comunas, el modelo de vida puramente anarquista. La respuesta es que, aunque pudo haber intentos para organizar la vida en el campo en sentido libertario, probablemente no funcionase por varias razones: por su carácter utópico, por la falta de tiempo, porque la doctrina libertaria no había tenido ningún arraigo en La Mancha y, sobre todo, porque se trata de una nueva cosmovisión cuya parte económica estará fuertemente marcada por el devenir de la guerra. Además, conforme vaya ganando terreno el Partido Comunista, se dará prioridad a ganar la guerra, quedando la revolución en un segundo plano. Esta problemática dará lugar a la primera guerra civil republicana dentro de la Guerra Civil española.




     Contra todo pronóstico, la primera colectivización de la que tenemos noticias en La Roda se realiza por el PC en Santa Marta. En los primeros momentos, el PC se sumará tímidamente a este proceso revolucionario para poco después desmarcarse tras decidir que hay que postergar la revolución para poder ganar la guerra. Y aquí me detendré brevemente para aclarar esta cuestión. Hemos de recordar que el peso del PC en la España prebélica era insignificante. Su poder aumentará considerablemente porque la URSS fue el único país que decidió apoyar abiertamente a la República. Nos han desinformado y manipulado tanto con respecto al comunismo o al Partido Comunista, que mucha gente no puede entender el verdadero papel de la URSS en la España republicana y sobre todo, comprender una realidad muy diferente a la que nos han contado: que el PC luchó en contra de la revolución en España. ¿No fue al fin y al cabo, Rusia, el primer país donde había triunfado la revolución obrera y sus líderes revolucionarios acabado con la Rusia zarista?

     Los objetivos de la nueva URSS poco tenían ya que ver con el leninismo; mucho menos con la doctrina de Marx. Para el comunismo de corte estalinista, la revolución ya estaba hecha. Además, Stalin nunca vio con buenos ojos la expansión de la revolución obrera más allá de sus fronteras. Para garantizar la salvaguarda de las fronteras de la URSS, frente al expansionismo alemán e incluso italiano, Stalin priorizó la alianza con las democracias occidentales; esta táctica implicaba anteponer la seguridad de su territorio frente a la expansión de la revolución. La consecuencia de todo esto fue la persecución del comunismo trotskista (el POUM en España) o de las feroces purgas que se producen a finales de los años 30. En la URSS, la revolución ya había acabado; y España no iba a ser menos.

     La Unión Soviética necesitaba impedir la derrota de la República, pero también deseaba evitar una victoria rotunda de la izquierda revolucionaria española5. Así, primero durante los gobiernos de Largo Caballero, pero sobre todo durante los de Juan Negrín, el PC apoyará al régimen republicano, iniciando un proceso de concentración y centralización de poder, olvidándose de la revolución para ganar la guerra a toda costa. Aunque el PC apoye las incautaciones estatales, no verá con agrado la colectivización de fincas y negocios al margen del Estado y siempre apoyará al pequeño propietario. Por su parte, el movimiento obrero y campesino más radical se sentirá traicionado y acusará al PC, tras la involución estalinista, de ser el responsable más directo (y no el fascismo) de acabar con el sueño revolucionario y hasta incluso de la derrota miliar; pero estas conclusiones ya forman parte de otro capítulo.




     Continuando con el tema que nos ocupa, la disparidad en cuanto a los criterios de reorganización del régimen de propiedad de las tierras incautadas, por no hablar de la forma de explotación de las mismas, fueron una fuente permanente de conflictos y desórdenes. Esto es así debido al desconcierto de los primeros momentos y también porque cada grupo se organizó como buenamente pudo. Como muy bien apunta Malefakis:

el rápido hundimiento del sistema agrícola tradicional no significó su sustitución por un nuevo sistema económicamente viable. La colectivización masiva de tierras eran incapaz por sí misma de restaurar la estabilidad económica y social 6.

     Solamente conservamos un dato positivo que, como veremos, se refiere a un superávit  en la producción del molino de harina de Santa Marta en diciembre de 1936. Respecto a las quejas, representantes de partidos y sindicatos escriben constantemente al Comité (luego al Consejo Obrero), para que controle la marcha de las fincas y negocios incautados, sin aportar más datos. Por ejemplo, se solicita al Comité que se averigüe dónde se encuentran las llaves de las casas y bodegas incautadas. Por otro lado, Izquierda Republicana denuncia prácticas especuladoras pidiendo que se investigue si en el pueblo existen fábricas o intermediarios que compran cereales a precio más bajo de el tasado. Esto pone de relieve que el abastecimiento de productos de primera necesidad generó muchos problemas sobre todo a partir de 1937. El estraperlo y la economía sumergida serán una constante hasta el final de la guerra.

   (…)

martes, 21 de abril de 2020

Revolución, incautación y colectivización (I)


Pues resulta que mi etapa de confinamiento está siendo bastante productiva: aparte de haberme pasado a WordPress, estoy estudiando, leyendo y escribiendo como nunca antes. He decidido publicar dos entregas sobre Incautaciones y colectivizaciones porque algunas personas me lo habéis pedido. De todas formas, hay otros artículos muy interesantes sobre persecución religiosa, brigadas internacionales, tribunales populares, mujeres y milicianas, o sobre la saca de Quintanar, el Paracuellos rodense, que ya publicaré más adelante. Bueno, el de la saca anuncio que lo publicaré el 23 de agosto… Aparte de todo lo que tengo realizado, queda mucho por hacer. De hecho, en el marco de lo local, está todo por hacer. Hay muchísima información, y nada escrito. En ocasiones puede resultar un tanto tedioso porque hay muchos datos, pero lo hago lo mejor que puedo y creo que eso es lo importante. Que lo disfrutéis…

   

    El proceso de incautación y sobre todo, de colectivización de tierras de labor, si bien ha sido más que estudiado en diferentes puntos de la geografía española como Cataluña, Aragón, Andalucía o la zona de Levante, donde el anarco-sindicalismo de la CNT era fuerte, en muchos otros lugares, como Castilla-La Mancha, faltan todavía investigaciones que vengan a completar esta cuestión. El único trabajo destacable en la provincia de Albacete es el realizado por José Deogracias Carrión que lleva por título Colectividades agrarias de la provincia de Albacete durante la Guerra Civil. La deficiencia en las investigaciones se debe a que las teorías colectivizadoras del trabajo de la tierra, tuvieron poco impacto en tierras manchegas, aparte de no despertar grandes pasiones en los investigadores. En Castilla-La Mancha, con el predominio de la UGT, más allá de alguna revuelta aislada como la de Yeste o Bonete 1, la colectivización en el campo tendrá escasa implantación antes la guerra.

    La revolución que se produce en territorio republicano con el estallido de la guerra implicó no solo la movilización para combatir al enemigo sino también, un intenso y excesivamente complejo proceso de incautación de propiedades, junto a la posterior colectivización de muchos de los negocios agrícolas e industriales. Y nos preguntaremos, ¿cuál es o son las razones por las que se llega a este punto? Evidentemente las causas que nos remiten a este proceso debemos buscarlas en el problema agrario que los políticos de izquierdas intentan solucionar desde 1931, pero que ya venía gestándose tiempo atrás.

    En términos generales, como vimos en otros capítulos, el impacto de la reforma agraria en La Roda, fue positivo para los trabajadores del campo, aunque incompleto, ya que aquí no se llegó a expropiar ninguna finca antes de la guerra. En La Roda, como en muchos otros lugares del país, la tan ansiada reforma agraria se convertirá en una violenta revolución ya en plena guerra. Según E.Malefakis:

La frase aplicando la reforma agraria se convertirá en un terrible eufemismo para la matanza de los enemigos de clase. La reforma agraria como cuestión que podía resolverse por la vía legal y no por la violencia, había terminado 2.

   

(…)


1 Para más información consultar:  Requena Gallego, M., Yeste durante la II República: modernización política y conflictividad social, 1931-1936, IEA, Albacete, 2006; Carrión Iñiguez, J.D., Suceso de Bonete (marzo de 1936), Al-Basit, nº20, 1987 

2Malefakis, E., Reforma agraria y revolución campesina en la España del siglo XX, Ariel Historia, 1980 (pág. 425)


 

miércoles, 27 de julio de 2016

La Roda republicana: enfrentamientos, detenciones y asesinatos

 

     En torno a las 13 horas del 25 de julio de 1936 y tras una semana de intensos combates, Albacete capital era tomada por fuerzas leales a la República procedentes de Alicante y Murcia junto a una columna anarquista procedente de Valencia. El alzamiento era sofocado en Albacete con la rendición incondicional de sus organizadores y la entrega de armamento y munición 1. El territorio se convertirá en zona de retaguardia permanente, sin frente, en manos del bando republicano hasta el final de la guerra. Ésta será la razón fundamental que explique por qué la mayoría de muertes que se producen sobre todo entre agosto y septiembre de 1936 son de personas de filiación política conservadora, de derechas, incluida la persecución a miembros del clero. También es la razón que explica la instalación de los Brigadas Internacionales en la provincia, aunque de esto hablaremos más adelante.

     El caso es que el fracaso de la sublevación militar y el posterior estado de guerra civil es el contexto en que se producen atropellos por ambas partes; en la provincia de Albacete más especialmente por parte de los grupos de milicianos que de manera descontrolada ocupan el vacío de poder con una violencia desmedida que ya venía gestándose tiempo atrás. Como veremos más adelante, desde las instituciones republicanas se dieron expresas manifestaciones para evitar los asesinatos y la venganza, pero éstas ya no tenían autoridad para imponer sus normas. Se trató por todos los medios de poner fin a estas manifestaciones por parte de determinados grupos a través de las sacas y paseos, pero hasta que no empiecen a funcionar los Tribunales Populares, los meses de julio y agosto serán de una violencia inaudita al margen de la ley y por supuesto que al margen de cualquier consideración humana. Veamos qué sucedió en La Roda.

     La consecuencia directa y simultánea del final de la popularmente conocida como semana facciosa fue la liberación de los presos de izquierdas, la constitución del Comité de Salud Pública, la detención de los guardias civiles que habían participado en la rebelión y la persecución de la población civil que la apoyó. Ese mismo 25 de julio, muchos rodenses se enteraban a través de la radio del Bar Molina de que la provincia había caído en manos republicanas. Los concurrentes, emocionados, se echaron a la calle rápidamente, acudiendo a dicho bar y a las inmediaciones de la Miliaria mucha más gente pidiendo la apertura de las cárceles al grito de vamos a por nuestros hermanos los presos; posteriormente se instalarán aquí unos altavoces para emitir partes de guerra y demás novedades.




     Simultáneamente a la liberación de los presos de las cárceles, se produce la detención y persecución de muchos de los que apoyaron la sublevación. Bajo las órdenes del Comité de Enlace, creado ese mismo día, comienzan a organizarse grupos de milicianos que se encargarán de: perseguir y detener a los sublevados en sus casas y aldeas, conseguir todo el armamento posible y hacer guardias en edificios principales y entradas y salidas del pueblo. Los expedientes que tenemos relatan decenas de casos de detenciones, registro de casas, requisa de armas y tiroteos Partiendo de la idea de que estos relatos fueron extraídos bajo presiones, amenazas y torturas una vez finalizada la guerra, debemos tomarlos con mucha cautela.

     (…)

martes, 19 de julio de 2016

Semana "facciosa" del 19 al 25 de julio

 

      Del 17 al 19 de julio de 1936, las guarniciones militares y centros neurálgicos de poder fueron cayendo en manos de los insurrectos a lo largo de casi toda la geografía peninsular. En La Roda, según Deusdedio del Campo Martínez, uno de los líderes locales del Partido Socialista, en la madrugada del 19 de julio realizó una llamada telefónica al Cuartel de la Guardia Civil solicitando al cabo que se pusiera a disposición del Frente Popular; evidentemente esto ya no iba a suceder.

    Ese mismo día, sobre las 14.30, poco antes de consumarse la entrega del Ayuntamiento de La Roda a la Guardia Civil, Deusdedio salía para Albacete junto al alcalde, José López Ballesteros, Lamberto Pérez y Jose Antonio Vera Zaragoza para hablar con el Gobernador sobre los hechos y recibir órdenes. A unos 100 metros antes de llegar al Gobierno Civil son detenidos por la Guardia Civil para posteriormente ser encarcelados. Así permanecerán hasta las 14 horas del día 25 de julio, momento en que la capital es tomada por tropas leales a la República. Efectivamente, la sublevación militar contra la República comenzaba en Albacete capital a las 15 horas de la tarde del domingo 19 de julio; justo cuando el alcalde, Deusdedio y compañía, llegaban para informarse sobre la rebelión. Una vez que la situación era dominada por los rebeldes en la capital, el alzamiento fue extendiéndose por los pueblos de la provincia; de manera más inmediata por todos los municipios tocados por la línea de ferrocarril y la carretera general que une Madrid con Murcia, entre ellos, La Roda 1.

    En los Libros de Plenos se conserva el Acta por la que el Ayuntamiento de La Roda es entregado a la Guardia Civil. Ya eran las 18.30 de la tarde cuando se persona en las dependencias municipales el alférez de la Guardia Civil, Miguel Segura Limorte, solicitando al Secretario de la Corporación, Manuel Ávila Palacios, la entrega del Ayuntamiento. Allí se encontraban algunos concejales, que como negativa a la petición, abandonan las dependencias: Antonio Montero Montero, Florentino del Barco Picazo y Gregorio Arenas Ortiz. Los oficiales Julio Chacón y Ramón Cano, junto al alguacil, Longinos Escudero, permanecen junto al Secretario, procediendo a levantar Acta para la entrega del Ayuntamiento.


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jueves, 14 de julio de 2016

Primavera de 1936 (II) crisis de mayo

        En artículos anteriores veíamos el panorama que se vive en La Roda tras el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936. Básicamente el panorama no era otro que el de una acuciante necesidad de reformas, la incapacidad del gobierno local para aportar soluciones y el aumento de la tensión en las calles.


    La conflictividad y la parálisis se observa directamente en las actas de los plenos. Por desgracia no disponemos de mucha documentación para el estudio del periodo, aparte de la información que, como digo, nos proporcionan las actas y la prensa periódica local. Vemos cómo desde el mes de abril el enfrentamiento entre los miembros del gobierno local es más que evidente, aunque será a partir del mayo cuando las diferencias alcancen su máxima cota. Por ejemplo, para proceder a la aprobación de las actas anteriores, asistimos a interminables discusiones. Se acusan mutuamente de no querer solucionar los problemas, de cambiar constantemente de opinión, de no aportar soluciones viables y de obstrucción sistemática.


     En la sesión del 16 de abril, por lo que respecta al desempleo, imaginemos hasta qué punto la situación era insostenible para que el Alcalde proponga reunir a las fuerzas vivas de la localidad (mayores contribuyentes, autoridades, industriales, profesionales y sociedades con representación legal) para ver si estaban dispuestas a anticipar dos trimestres del Repartimiento General de Utilidades para mitigar el paro obrero. El concejal Fraile Moreno va más allá pidiendo citar a los señoritos para que se les adjudiquen los obreros correspondientes mediante alojamiento por haber paro y mucha hambre. Se le contesta que su propuesta es contraria a la Ley porque ésta prohíbe terminantemente los alojamientos. Y puesto que se considera contraria a la Ley, la minoría socialista aprovecha para denunciar un caso de incompatibilidad (contrario a la Ley también, dicen) que afecta al Alcalde por estar su padre empleado como guardia en el Ayuntamiento. El Alcalde se defiende y a continuación denuncia otro caso de incompatibilidad contra el concejal Fraile Moreno, alegando que éste no puede ser concejal por tener entablado un recurso contencioso-administrativo contra el municipio. (Este recurso lo habían interpuesto en su día, como vimos, los concejales y demás funcionarios que fueron sometidos a proceso de depuración tras los sucesos de octubre de 1934). Y así continúan poniendo los trapos sucios sobre la mesa hasta que la minoría Socialista junto a la de Unión republicana abandonan el salón, suspendiéndose la sesión por falta de concejales.

   

  (...)

 

viernes, 19 de junio de 2015

Tras las elecciones de febrero de 1936


     Para tener más presentes los acontecimientos y cambios que se viven en los previos años a la Guerra Civil en La Roda, aconsejo echar un vistazo a los cambios en los partidos y agrupaciones políticas y más especialmente acudan a revisar el origen, desarrollo e impacto que tuvo la huelga de octubre de 1934. Debo recordar, además, la ausencia de nuestra principal fuente de información para el periodo: las Actas de Plenos que van desde marzo de 1934 a noviembre de 1935. No obstante esta carencia, por fortuna podemos acudir a otro tipo de fuentes que si bien aportan datos desde otros puntos de vista, no por ello son menos importantes. Aparte de la existencia de otros documentos de archivo, también recurriremos a la información que nos ofrece la prensa periódica: el Agricultor Manchego (última publicación en junio de 1935) y el Roda Fuerte (de abril a julio de 1936). De entre el repertorio bibliográfico disponible para la provincia de Albacete, destacaré el libro de Rosa Mª Sepúlveda Republicanos tibios, Socialistas beligerantes. La República Social inviable. Albacete 1933-1936, o el de Rosa Mª junto a Manuel Requena que lleva por título Del afianzamiento del republicanismo a la sublevación militar. Albacete 1931-1936.

     Desde finales de 1933 veíamos cómo nuevas agrupaciones de derechas se iban haciendo fuertes, como por ejemplo la CEDA, gran aliada del Partido Radical durante este segundo bienio negro (negro dado el salvaje comportamiento de la derecha en este periodo), mientras que los partidos republicanos de izquierdas experimentaban una evolución inversa. En mayo de 1934 se había constituido por orden gubernativa el nuevo Consistorio en sintonía con el gobierno de la nación. Presidía el mismo Antonio de la Peña Miranda, que posteriormente será sustituido en el cargo por Job Escobar. Vimos también cómo los enfrentamientos políticos culminaron en la huelga general revolucionaria de 1934. A consecuencia de la misma, se realiza una persecución contra los partidos de izquierdas, especialmente contra socialistas y dirigentes de sociedades obreras; persecución de la que no se restablecerán hasta aproximadamente la primavera de 1935, momento a partir del cuál se crean nuevos Comités en La Roda como el de Izquierda Republicana. Los socialistas, que habían optado por la ruptura con respecto a los partidos burgueses, tras los sucesos de octubre, comienzan a flexibilizar sus posturas. No obstante, en la nueva dinámica de convergencia que se abre paso entre socialistas y republicanos de izquierdas a lo largo de 1935, destacaremos el aumento progresivo de las tensiones entre ambos grupos que culminará en la primavera de 1936.

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lunes, 31 de marzo de 2014

Crisis socio-económica en los años 30: Jurados Mixtos y Reforma Agraria (II)

    Hemos visto cómo desde los primeros días de la instauración del nuevo régimen, la cuestión agraria es objeto de disposiciones oficiales de gran envergadura. Sin embargo, la carga más pesada para la mayoría de la clase propietaria, en teoría, será la Reforma Agraria. Promulgada el 15 de septiembre de 1932, surge como colofón a estas primeras medidas anteriormente descritas. Con la Reforma se podrían haber remediado las acuciantes cifras de desempleo que venía sufriendo la provincia de Albacete; pero no fue así.

    Aunque muchos textos de la época nos hablan de la vida del campo como un mundo sencillo, plácido, sosegado, lleno de satisfacciones. la realidad iba por otros derroteros. En el Agricultor Manchego hay muchos ejemplos de esta idealización del mundo rural 1. En el fondo lo que se pretendía conseguir ni más ni menos era la pervivencia del orden y de los intereses establecidos, es decir, que la situación en el campo continuase como hasta entonces, sin cambios.

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martes, 11 de marzo de 2014

Crisis socio-económica en los años 30: Jurados Mixtos y Reforma Agraria (I)

   El asunto estrella en las Actas de los Plenos del Ayuntamiento de La Roda para el periodo que nos ocupa será la crisis obrera y agrícola. La Reforma Agraria y los decretos que la anteceden desde el Ministerio de Trabajo, serán claves para el estudio de esta crisis, de las diferentes soluciones adoptadas desde el Gobierno de España y de sus consecuencias.

     Junto a la depresión económica mundial, la proclamación de la República había causado por sí misma una gran crisis financiera donde las clases más pudientes comenzaron a transferir sus capitales a los bancos extranjeros, a la vez que los círculos financieros internacionales acogieron con escepticismo el nuevo régimen. La falta de liquidez se hará notar directamente en las arcas municipales, haciendo temer que el problema del paro obrero, con un registro que superaba ya los 500 parados forzosos, adquiriese tintes de conflicto 1. 

     Antes de llegar a este punto, el Consistorio había acordado la implantación de la décima en las contribuciones del Estado para poner remedio al desempleo y a la grave crisis agraria, comercial e industrial. Pero el recargo municipal venía siendo una medida impopular entre los propietarios y concejales republicanos y muchos de ellos se quejaron diciendo que con la crisis no podían responder a la décima, por lo que ésta no se llegó a ponerse en práctica 2. Lo que sí parece que surtió efecto fue la aportación voluntaria de algunos propietarios, aunque en las Actas no se especifica quiénes fueron tales contribuyentes ni cuál fue su aportación. En cualquier caso, el dinero recaudado fue insuficiente para dar una respuesta satisfactoria al problema del paro obrero.

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domingo, 19 de enero de 2014

El Ayuntamiento de La Roda hasta 1933: ambiente político (I)

               
    Se ha tendido a identificar República y democracia, como si, al implantarse aquélla, ésta hubiese llegado por arte de magia. La democracia es una actitud que se adquiere con la práctica y, precisamente, muchos españoles y albacetenses no estaban muy experimentados en ella a comienzos de 1931. De aquí, el difícil y lento proceso hacia la democracia vivido en los años 30[1]. Tras la estabilización del régimen republicano, asistimos a partir de ahora a un período complejo en la política local donde, aparte de las reformas aplicadas en sintonía con el gobierno central, también aparecerán a los primeros conflictos de tipo político en el mismo seno del equipo de gobierno. Si bien los grandes temas de interés a lo largo de las Actas de los Plenos fueron la crisis obrera y agraria o la necesidad de construir más locales para escuelas, a continuación nos centraremos en primer lugar en el análisis de los hechos más puramente políticos.
 
    Antes de la configuración definitiva del Consistorio municipal, una de las primeras medidas que se adoptan es la apertura de una investigación de las cuentas del periodo de la Dictadura. Parece ser que el antiguo recaudador y administrador de arbitrios, derechos y tasas, Bernardo Cebrián Berruga, había cometido irregularidades, concretamente en 1923, con la retención de documentos y de dinero del erario municipal. Aunque presenta los Estados de cuentas que se le requieren, sigue faltando documentación como talones y libros para comprobar los Estados que presenta. En agosto de 1931 se acuerda el nombramiento de un delegado del Gobierno Civil Provincial para que inspeccione la administración municipal y política durante las diferentes etapas dictatoriales hasta el 14 de abril de 1931. También se acuerda el nombramiento de un nuevo administrador de arbitrios: José Fraile Moreno (sería interesante que recordásemos este nombre). Más adelante se llega a pedir incluso que los hijos políticos del antiguo depositario de fondos, al tener suficiente solvencia económica, respondan ante la gestión de su padre.
 
           
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domingo, 5 de enero de 2014

Elecciones municipales parciales de 31 de mayo de 1931 y primer Ayuntamiento republicano

     

      Tras la proclamación de la Republica y la creación de la Comisión Gestora, se fijaba la fecha del 31 de mayo para la celebración de nuevas elecciones municipales en aquellos municipios (un total de 36 en la provincia de Albacete) donde se aplicó el artículo 29 y, por tanto, no había habido votación.  Es en este breve periodo de tiempo cuando se registra el mayor movimiento de políticos monárquicos hacia el republicanismo a la vez que una intensa campaña electoral.  

      Mientras tanto, para significar el advenimiento de la República se toman algunas medidas de carácter simbólico como la compra de dos banderas republicanas, una para el Ayuntamiento y otra para la casa cuartel de la Guardia Civil, o el cambio de nombre de calles y plazas. El Paseo del Directorio Militar es cambiado por el de Paseo de Galán y García Hernández, en conmemoración de los capitanes Fermín Galán Rodríguez y Ángel García Hernández[1]. El Parque de Colón pasará a llamarse Parque de la Libertad y la Plaza Primo de Rivera, nuestra actual Plaza Mayor, se llamará Plaza de la República [2].

      Es durante este breve periodo de transición cuando se inician las gestiones para la construcción del ferrocarril que comunicase a La Roda con Tarazona de Aragón. También se instala una fuente pública en la Miliaria para que el pueblo se surta de agua gratuitamente. En sucesivas entradas desarrollaremos detalladamente el programa de obras públicas que se emprende con motivo de la crisis obrera y agraria para dar una respuesta al alto desempleo.

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domingo, 22 de diciembre de 2013

Partidos y agrupaciones políticas en La Roda durante los primeros años de la República

     

    Es interesante ver cómo tras la proclamación de la II República asistimos a un proceso de adaptación de las viejas élites de la Restauración hacia los nuevos partidos republicanos. Manuel Requena ha estudiado en profundidad este fenómeno de transfuguismo de los políticos tradicionales para acomodarse al nuevo régimen republicano. Muy ilustrativas de esta realidad fueron las palabras pronunciadas por Unamuno, que en su visita a Albacete en 1934, llegó a decir que no fueron los republicanos quienes trajeron la República; ha sido la República la que ha traído a los republicanos.

     La derecha no republicana tuvo serios problemas para reorganizarse tras el 14 de abril debido al abandono de la actividad política de algunos de sus dirigentes. Su poder había sido erosionado, pero no había desaparecido en absoluto. En las áreas rurales siguieron funcionando los viejos métodos caciquiles, pero poco a poco se abrió camino en las derechas la organización de los partidos de masas y de campañas electorales animadas por una propaganda adecuada para atraerse a la opinión católica, dominante en amplias zonas de la Meseta castellana.  

     Destacados caciques como Jiménez de Córdoba, optan por refugiarse en el Partido Radical, o Job Escobar en el Partido Republicano Liberal Demócrata. Otros encabezan la representación de los intereses agrarios, a menudo en relación con Acción Nacional, y su heredera, la CEDA. Este fue el caso de Pedro Acacio, propietario muy influyente en La Roda y comarca [1]; o de los rodenses Enrique Escobar Hore y Aurelio Jiménez Izquierdo, que serán respectivamente en 1932, Presidente y Vicepresidente de la Unión Agraria Provincial [2], surgida al calor de la contrarreforma agraria. Tras una intensa campaña propagandística, abría sus puertas Juventud Católica en La Roda, cuya sede era inaugurada en septiembre de 1933. Con este resurgir del asociacionismo católico se creaba también la Asociación Católica rodense de Padres de Familia o el sindicato Sociedad de Labradores de Santa Marta.

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martes, 10 de diciembre de 2013

Elecciones de abril de 1931

  
     Tras la Dictablanda de Berenguer, el 13 de febrero de 1931, se formó un gabinete de concentración presidido por el almirante Aznar, quien propuso celebrar elecciones municipales para el 12 abril. El control previo de los Ayuntamientos era básico para los dinásticos a la hora de triunfar en las elecciones a Cortes y consolidar con ello nuevamente la monarquía parlamentaria. Se nombraron gobernadores monárquicos para negociar las listas de acuerdo con los caciques y aunar fuerzas frente a los republicanos. 
     El 5 abril de 1931 se proclamaban los concejales de la Roda, donde se aplicó el famoso artículo 29 [1], vetando así la candidatura republicana. Este artículo establecía no celebrar elecciones allí donde el número de contendientes era igual al de puestos a cubrir, quedando estos designados automáticamente.  Esta realidad, aparte de reflejar la incidencia del caciquismo, evidencia a su vez, por un lado, la debilidad organizativa de los partidos republicanos de izquierdas en La Roda y, por otro, el esfuerzo entre las diversas tendencias dinásticas para lograr un reparto de concejales sin pasar por las urnas. 
     La prensa escrita de La Roda, que por aquel entonces apoyaba la candidatura dinástica, poco interés prestó a la campaña electoral al salir los concejales proclamados automáticamente. En el Agricultor Manchego aparece una pequeña referencia en la sección de Variedades que dice así: 

     Proclamación de todos los concejales por el artículo 29, por lo que ha habido acuerdo en la distribución que corresponde a cada agrupación política [2]. 

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miércoles, 4 de diciembre de 2013

La Roda antes de 1931

   

     El periodo que tradicionalmente viene siendo conocido en nuestro país como la Restauración, encarnó una forma de organizar el sistema político, de manera más o menos estable a cambio de sacrificar la eficiencia administrativa y la democracia política. Con el beneplácito del monarca, los partidos turnantes, conservadores y liberales, regularon sin ninguna dificultad la vida política del país ante el intrascendente papel jugado por republicanos y socialistas. Funcionaron como clientelas políticas o amigos políticos, cuyas conexiones se basaron en los favores mutuos y en las influencias caciquiles. Los conservadores atrajeron a un amplio grupo de latifundistas y además contaron con más prensa que los liberales en el último cuarto del XIX y primera década del XX (1)

      Con respecto a la Restauración en nuestro pueblo, en el Agricultor Manchego, periódico rodense  conservador, con motivo de la muerte de Enrique Escobar, aparece un artículo donde se hace referencia a las familias tradicionales de La Roda, que se fueron turnando alternativamente en el poder, siendo las encargadas de gobernar a una mayoría de población  ignorante de las ideas que representaban dichas sagas familiares:

nuestros convecinos, sin más conocimientos de partido, es decir, sin saber si eran liberales o conservadores, tradicionalistas o progresistas, monárquicos o republicanos, eran simplemente éstos: Garcías y Escobares. De estos partidos recibían los favores y privilegios y a estos partidos sometían la adhesión de su voto (…)

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