Mostrando entradas con la etiqueta Albacete. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Albacete. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de noviembre de 2025

HOMENAJE A CINCO VÍCTIMAS DEL NAZISMO DE LA RODA (ALBACETE)

 

     El 27 de abril de 2024 se instalaron en el centro del municipio de La Roda (Albacete), cinco Stolpersteine o ladrillos de la memoria para recordar y homenajear a los cinco rodenses que fueron deportados y asesinados en campos de concentración nazis. Estos rodenses, exiliados republicanos, representan una parte fundamental de la memoria democrática de España y enlazan la historia de nuestro país con la historia de Europa. Desde la Asociación de Memoria Histórica de La Roda y comarca, reconocemos la importancia de honrar la memoria de estas personas que huyeron de la guerra civil española y que fueron sorprendidos en Europa con la II Guerra Mundial, muriendo de forma dramática, injusta, cruel e inhumana en campos de concentración nazis por defender valores democráticos que hoy disfrutamos todos, afortunadamente.

     La idea de colocar estos ladrillos parte del artista alemán Gunter Demnig y fue puesta en práctica por primera vez en su ciudad natal, Colonia, para homenajear a los gitanos de esta ciudad que fueron deportados a campos de concentración. Dada la inmensa magnitud del Holocausto, lo habitual es encontrar Stolpersteine dedicados a personas de religión judía, pero no es algo exclusivo. Se han colocado para recordar a víctimas de otras religiones, personas con incapacidades, homosexuales, deportados políticos, exiliados, trabajadores forzosos, pacifistas, personas sin hogar, incluso miembros de las Brigadas Internacionales en España. A día de hoy se pueden encontrar en aproximadamente 2.000 ciudades de 27 países, 26 europeos y Argentina, pudiendo decir que es el conjunto monumental más extenso a nivel mundial.

     Para este homenaje contamos con la presencia de Benito Bermejo, historiador, profesor e investigador independiente que ha destacado por el estudio de españoles deportados a campos nazis. Es autor, junto a Sandra Checa, del Libro memorial. Españoles deportados a campos nazis (1940-1945), Ministerio de Cultura (2006). Se trata de un minucioso inventario de los, al menos, 9.000 españoles que fueron enviados a estos campos de exterminio. También ha estudiado en detalle la figura del fotógrafo Francisco Boix, que trabajó en el servicio de identificación de Mauthausen-Gusen. Rescató unas 20.000 fotografías a punto de ser destruidas por las autoridades nazis. Escribió su biografía y trabajó como guionista e investigador en el documental sobre Boix estrenado en el año 2.000 y nominado a un premio Emmy. Nuestro invitado también ha entrevistado a cerca de 100 supervivientes del Holocausto, entre ellos, a un superviviente de La Roda, Salustiano Checa.

Benito Bermejo
Benito Bermejo

     Como bien sabemos, la guerra civil española finaliza un 1 de abril de 1939, tan solo seis meses antes de que estallara el conflicto mundial en Europa. Muchos de los combatientes republicanos lucharon junto a los aliados, como con la división francesa "La Nueve" (la primera en entrar en París). La mayoría combatió contra el fascismo con la convicción de que esta guerra era la continuación de su lucha contra el franquismo (lo cuál era cierto). Sin embargo, pensaban, engañados en la mayoría de los casos, que los aliados, tras su victoria, acabarían con el régimen de Franco. Por desgracia esto nunca llegó a ocurrir.

     De los cinco exiliados de La Roda que acabaron en campos de exterminio nazis, dos de ellos sobrevivieron. Uno de ellos fue Salustiano Checa Ayuso, rodense nacido en 1913. Tras huir de España es detenido es Estrasburgo e ingresa en Mauthausen en diciembre de 1940. Es sorprendente que pudiera sobrevivir al horror de este campo nazi, siendo liberado al término de la II Guerra Mundial. Vivió en Bompas, Perpignan, hasta la fecha de su muerte en 2003.


Salustiano Checa

     Francisco Talavera también sobrevivió. Nació en 1978 y, como la mayoría de estas personas, era trabajador del campo. Tras huir por los Pirineos fue detenido en Beauneaire en mayo de 1944 y trasladado a Toulousse. De ahí lo llevan al campo de Buchenwald, donde ingresa entre agosto y septiembre de 1944. En Buchenwald, a estas alturas de la contienda era más fácil sobrevivir. En 1945 fue liberado a la edad de 67 años.

     Los otros tres rodenses no tuvieron tanta suerte, si es que podemos llamar suerte a sobrevivir al Holocausto pues, como dijera Eduardo de Guzmán al término de la guerra civil española: "los vivos acabaron envidiando a los muertos". En cualquier caso, este fue el destino de los tres rodenses que fallecieron en Mauthausen: 

     Miguel Carrizo Díaz, nacido en 1901, tras la Guerra Civil huye a Francia. Fue detenido en Gorlitz (Alemania) en abril de 1941. Ingresa en Mauthausen (Austria) donde es asesinado en septiembre de 1942 a la edad de 41 años. 

Miguel Carrizo Díaz

     Juan Marchante López, nacido en 1911, tras abandonar España, es detenido por los nazis en Zagan (Polonia) y porsteriormente se le localiza en Treveris (Alemania) desde donde lo trasladan a Mauthausen en enero de 1941. Muere en la cantera subcampo de Gusen en junio de 1942 a la edad de 31 años.

     La suerte de Herminio Martínez Vinuesa fue similar a la de Juan. Herminio nació en 1909. Tras huir de España también es detenido en Zagan y trasladado a Treveris. Ingresa en Mauthausen en enero de 1941. En octubre del mismo año muere en la cantera de Gusen a la edad de 33 años.

Herminio Martínez Vinuesa

     De las 90.000 personas asesinadas en Mauthausen, sin contar con los supervivientes, más de 5.000 eran españoles. Como hemos visto, tres eran de La Roda, aparte de los liberados. Tenemos dudas con respecto  a otro posible superviviente, José León Ávalos. Todavía no hemos podido confirmarlo.

José León Ávalos

Junto al cantautor Martín Alcahuz

Junto al alcalde Juan Ramón Amores


lunes, 1 de noviembre de 2021

Nueva asociación de memoria histórica en la provincia de Albacete





     Desde la asociación de reciente creación que hemos llamado “Memoria Histórica La Roda y comarca” os damos la bienvenida a todos los seguidores y seguidoras y personas interesadas en recuperar aquella parte de nuestra historia que nos obligaron a olvidar. Nuestro objetivo, como no podía ser de otra forma, consiste en mejorar y ampliar el conocimiento de nuestra historia más reciente, dadas las enormes deficiencias que en este sentido afectan a la sociedad española después de 40 años de dictadura aun habiendo transcurrido ya varias décadas de democracia. El daño infringido a la sociedad española fue tan intenso que sus efectos llegan al día de hoy. Desde la profesionalidad y la honestidad, reconstruiremos la falsa y distorsionada visión que se nos ofreció de nuestro pasado pero, sobre todo y ante todo, intentaremos rescatar la memoria y en último término, los restos de los y las represaliadas por el franquismo. Sus cadáveres todavía permanecen en fosas comunes de cunetas y cementerios a lo largo y ancho de nuestro país aunque obviamente el ámbito de actuación de esta asociación será La Roda y comarca.

     Con respecto al nombre de la asociación, hemos optado por el término “comarca” para dar a entender que nos referimos a los pueblos colindantes aunque, si queremos ser estrictos, en realidad se trata de los pueblos que al terminar la guerra civil española formaban parte del partido judicial de La Roda. Al ser cabeza de partido, en La Roda se celebraron cientos de consejos de guerra donde se procesaba no solo a rodenses sino también a muchas personas de los alrededores. Esta es la razón por la que en las fosas comunes de La Roda, aparte de los cadáveres de nativos de la localidad, también se hayan los restos de represaliados de Fuensanta, Tarazona de la Mancha, Madrigueras, Villalgordo del Júcar, Minaya, Munera, Lezuza y de otros pueblos y ciudades foráneas como Villanueva de la Jara y Casas de Benítez (Cuenca), Reolid (Albacete), Alcaudete de la Jara (Toledo), Monforte (Alicante) y Madrid. Urgía la formación de una asociación de estas características en este territorio de la provincia de Albacete. Junto a la existencia de asociaciones similares en Almansa y Alcaraz, aunaremos nuestras fuerzas a nivel provincial y regional para que, sin prisa pero sin pausa, las distintas instituciones y administraciones públicas cumplan con la Ley de Memoria Histórica. Esperamos y deseamos que no se eternicen los trámites para la aprobación de la nueva Ley de Memoria Democrática.

     Mientras que el trabajo de investigación y localización de fosas comunes no sea una tarea que implique de manera directa al Estado español, desgraciadamente esta necesidad ha sido solventada a duras penas por las pocas familias que disponían de las fuerzas suficientes para enfrentarse a esta hercúlea labor. Así, gracias a las diversas asociaciones memorialistas que se han ido constituyendo en España desde el inicio de la democracia, se han podido recuperar los restos de miles de represaliados y represaliadas repartidos por miles de fosas comunes ocultas en suelo español. Según la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, a día de hoy existen en España unas 3.000 fosas documentadas y un documento oficial atribuye una cifra exacta de 114.226 personas desaparecidas.

     Debido al paso del tiempo y a las enormes dificultades con que las familias se han encontrado, tenemos constancia de que muchas de ellas se resignaron y abandonaron la posibilidad de recuperar los restos de sus familiares. De esta manera, la asociación se constituye como puente de enlace entre las administraciones y todos aquellos familiares interesados en recuperar los restos de sus seres queridos cuando así lo deseen. En este sentido, en la asociación ya disponemos de una importante investigación previa de naturaleza histórica, antropológica y de trabajo de campo con todos los datos relativos a todas las personas que pueden permanecer en las fosas comunes tanto del cementerio civil como sagrado de La Roda. Según nuestros cálculos, de entre todos los fusilados (incluida una mujer) y muertos en la cárcel del partido, en esta localidad asesinaron una vez finalizada la guerra a 65 personas: 54 ejecutados, más 11 presos que no llegaron a ver ni el paredón. Fallecer en prisión era, por cierto, una muerte mucho más lenta y cruel que la de ser ejecutado. A esta cifra deberíamos añadir otras 22 personas de La Roda que fueron fusiladas en el cementerio de Albacete. Todo ello sin contar con los más de 30 evacuados fallecidos en la localidad, la mayoría de ellos bebés, niños y ancianos procedentes de las zonas ocupadas de Extremadura, Andalucía y también de Madrid. 

     Aunque nuestro el objetivo fundamental sea la apertura de las fosas comunes de La Roda, mientras estemos en funcionamiento también realizaremos cuantas actividades sean necesarias para formarnos e instruirnos en esta materia y sobre todo, para esclarecer nuestro pasado histórico. Aparte de las pertinentes ruedas y notas de prensa para darnos a conocer en los medios, la tarea principal será continuar con la localización e información a familiares de La Roda y comarca, petición de expedientes de consejos de guerra al Archivo General e Histórico de Defensa, visita a registros civiles, etc. Solicitaremos a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica la instalación en La Roda de una de sus exposiciones itinerantes; realizaremos encuentros y actividades complementarias de formación para estudiar el fenómeno de las políticas de memoria histórica en España, Europa y en el mundo y su evolución hasta la actualidad. Otras actividades estarán relacionadas con el análisis de la represión durante la guerra (evacuados y refugiados, exiliados, muertos en campos de concentración y exterminio en concreto en Mauthausen, represión específica femenina, el caso de Andreu Nin y La Roda, etc.) y durante la postguerra y el franquismo (robo de niños, trabajos forzosos y expolio económico, muertos en cárceles, presos políticos, depuración de docentes, el maquis y la guerrilla, represión de género, procesados por el TOP, condenados por homosexualidad, etc.).

     Por no extendernos más, agradecemos a todxs vuestra presencia, os damos una cálida bienvenida y por supuesto, quedáis invitadxs a preguntar, aportar y/o participar en todas las reuniones y actividades que gustéis. Contacto: memorialarodacomarca@gmail.com



viernes, 16 de julio de 2021

Segunda edición en librerías


     
    Ya está la segunda edición o, casi mejor dicho, reimpresión, a la venta en todas las librerías de La Roda y en Herso y Popular de Albacete. El contenido es prácticamente el mismo solo que he añadido algún dato nuevo y corregido algunas erratas. Sobre contenido, quizás lo más destacable que he añadido es que el alcalde que estaba al frente del Ayuntamiento cuando se produjo el golpe de Estado, José López Ballesteros, acabó exiliado en Argentina. Poco más. Tampoco he podido resistirme a poner en portada la leyenda: Prólogo de Ángel Viñas. En esencia el formato y el contenido son los mismos que los de la primera edición; por ello tal vez mejor sería hablar de segunda reimpresión, aunque a efectos prácticos, da lo mismo. Lo importante es que aquí tenemos la segunda hornada para todos aquellos que os quedasteis sin el libro. Gracias por vuestro interés y por vuestro apoyo.



     A continuación voy a describir sucintamente los nuevos documentos y datos que he encontrado -en su mayor parte procedentes del Archivo General Militar de Ávila- pero que no he podido procesar e incorporar a la nueva edición. Se trata de:

– Un expediente de la quintacolumna de La Roda informando al bando franquista de que en La Roda había una importante base de tanques -con croquis incluido- fechado en diciembre de 1937.

– Un expediente sobre la 17 Brigada Mixta de Villarrobledo, cuyo jefe provisional era Emilio Cano Sáez. La Brigada estaba formada por 4 batallones, 2 en Villarrobledo y 2 en La Roda. Los batallones de La Roda estaban integrados por voluntarios aunque luego se descubre que estos batallones no eran de voluntarios sino que los hombres fueron movilizados forzosamente y tenían entre 20 y 45 años. En los documentos se explica que se trató de un grave error que no había sucedido en otros lugares, pues dejaban el pueblo sin hombres en este rango de edad pudiendo ocasionar un gravísimo conflicto de orden público. De esta manera se prescindió de estos batallones, que fueron sustituidos por un batallón de milicias del 5º Regimiento enviado de Jaén, y otro batallón formado por 300 hombres reclutados en Yecla, y completamente movilizados en La Roda. Este último batallón incluía caballería motorizada, sanidad, intendencia y transmisiones. Luego se incorporó otro batallón procedente de Almería. Estos expedientes incluyen las normas de organización de las brigadas y el desarrollo de la instrucción de las tropas (no hay fechas en ningún documento pero por datos indirectos intuyo que puede ser de finales de noviembre de 1936). En febrero del 37, en Villarrobledo (que era base de concentración e instrucción de reclutas) y alrededores (es decir, La Roda) había unos 9.000 hombres en su mayor parte catalanes y valencianos (información de la quintacolumna enviada a Burgos en julio de 1937).

– Documentos sobre el Parque Base de Transmisiones n.º1 de La Roda (fechado en marzo de 1939). Se trata de una reunión de representantes de los diferentes partidos y sindicatos de izquierdas que se celebra para valorar la actitud adoptada por el Partido Comunista. Se procedió a destituir a muchos cargos, pues la mayoría eran del PC; muchos otros desertaron. Se incluyen listados con muchos nombres. Los partidos y sindicatos de izquierdas, enfrentados entre ellos desde el principio hasta el final, acabaron haciéndose el araquiri. Era obvio que el PC se hiciera fuerte en España dada la ayuda de la URSS. Una vez consumado el golpe contra el PC, el gobierno republicano se desintegró automáticamente.

– Otra serie de datos como que en Santa Marta hubo un Campo de Recuperación de heridos de guerra. Algunos datos sobre brigadas internacionales, sobre el batallón Garibaldi y Guido Picelli, etc. Y por último, una fotografía de los años 60 del Consistorio franquista de La Roda con Franco en Madrid.


martes, 6 de abril de 2021

Presentación del libro II República y Guerra Civil en La Roda, Albacete (1931-1939)

     El pasado viernes 26 de marzo de 2021 presenté en el Auditorio de la Casa de la Cultura de La Roda el libro prologado por Ángel Viñas y titulado II República y Guerra Civil en La Roda, Albacete (1931-1939). Sentados junto a mí estuvieron Antonio Selva, director del Instituto de Estudios Albacetenses y Juan Ramón Amores, alcalde de La Roda. A ambos les agradezco profundamente su asistencia en ese día tan importante para mí y para el pueblo de La Roda, porque como dije: “hasta la fecha no se sabía prácticamente nada o nada se había escrito sobre este periodo de nuestra historia más reciente, dramático y lamentable, pero también muy prodigioso desde un punto de vista histórico”.



     A continuación realizaré una breve reseña sobre la presentación para que quede constancia y también para que los que no pudieron asistir, se hagan una ligera idea de lo que allí se habló. En efecto, eché de menos a algunos amigos y colegas que, dadas las restricciones sanitarias, no pudieron venir.

  Comencé hablando de mi interés por esta temática remontándome incluso a mi infancia, cuando mi abuela Carmen me hablaba de la placa de los Caídos que todavía luce en la fachada de la Iglesia del Salvador (privilegio que tiene los días contados), o cuando un día que la acompañé al Cementerio, me habló de las personas que allí mataron (sus restos descansan en varias fosas comunes) y de los impactos de bala en la tapia. A mí todo esto me asombraba, pero no lo entendía. De hecho, pasé por la enseñanza obligatoria sin aprender casi nada sobre el periodo hasta llegar a la Universidad. Y esto no fue casualidad.

    Pasar por la enseñanza obligatoria sin aprender casi nada sobre el periodo, no fue casualidad. En la presentación no me extendí en este punto pero sí que quisiera dejar constancia en estas líneas sobre la importancia que tiene esta observación. Y es que la Ley de Amnistía de 1977 nos obligó a olvidar a la sociedad española. Se impuso el olvido y yo, como el resto de jóvenes que pasamos por la enseñanza obligatoria, salimos de la misma sin apenas estudiar este importante periodo de nuestra historia.  Sin embargo, con tan solo 11 añitos me llevaron a visitar el Valle de los Caídos desde un colegio que se llamaba nada más y nada menos que Jose Antonio, en honor al líder del fascismo español.

     Pienso que es lamentable que sucesivas generaciones de españoles hayamos salido del sistema educativo ignorando nuestro pasado reciente o sin entender la lucha por la democracia o el papel de los fascismos en el siglo XX.  Se ha podido investigar. Eso es cierto. Ha habido una intensa renovación historiográfica pero finalmente se impuso un relato: el relato de los vencedores. Rebatir este relato es muy difícil porque verdaderamente lo dejaron todo “atado y bien atado”. Y estas son las razones por las que al principio de la presentación explicaba que no fue casualidad. No fue casualidad que hubiera salido del sistema educativo español sin saber prácticamente nada sobre este periodo.

     Continuando con el contenido de la presentación, seguí hablando sobre la curiosidad que siempre despertó en mí la comprensión del drama de la guerra civil. Y así fue como, junto a mi amigo Paco, comencé a buscar información sobre el supuesto paso de las Brigadas Internacionales por nuestro pueblo. Personas del ámbito cultural local me llegaron a decir que aquí no habían llegado brigadistas pero, para nuestra sorpresa, dimos con mucha información. Incluso llegamos a localizar dos textos de dos combatientes internacionales que escribieron sus experiencias a su paso por La Roda. Se trataba del belga Nick Gillain y del británico John Sommerfield.

     Seguí interesándome por aspectos concretos sobre la guerra civil en nuestro pueblo, como el estudio de la represión franquista debido, como decía, a la existencia de varias fosas comunes en el Cementerio. Finalmente, iba descubriendo tantas cosas que allá por 2014 me planteé el estudio de este periodo de manera sistemática y profesional. Junto a la visita a multitud de archivos en busca de fuentes documentales, comencé a leer toda la bibliografía sobre guerra civil en la provincia de Albacete y también bibliografía de carácter más general. Diseñé un blog, primero en Blogger y posteriormente en WordPress y ahí comencé a publicar todos los artículos que iba escribiendo.  

    Simultáneamente me puse en contacto con muchas personas. Tampoco quise extenderme en todos los contactos que he mantenido durante todo este tiempo, pero realicé un pequeño esbozo de las personas a las que contacté: profesores de historia contemporánea de la UCLM, algunos políticos de la transición, con asociaciones de memoria histórica, con historiadores y expertos en esta materia de La Roda, con el Instituto de Estudios Albacetenses, con familias descendientes de represaliados rodenses, etc. También destaqué la inmensa fortuna que tuve de poder entrevistarme con dos testigos directos de la guerra civil. Igualmente volví a reiterar el profundo agradecimiento que siento hacia Ángel Viñas por la realización del prólogo del libro. En último lugar, como no podía ser de otra manera, no pude dejar de agradecer la ayuda y el apoyo que a lo largo de este estos años he recibido por parte de Pascual Honrubia y Roger Cortijo.

     Sobre la búsqueda y estudio de los vestigios documentales, destaqué que las fuentes primarias más importantes para el desarrollo de este trabajo fueron (resumiendo mucho): las Actas de Plenos del Ayuntamiento de La Roda, los expedientes de los Consejos de guerra franquistas y también la documentación del Comité de Enlace del Frente Popular de La Roda. Respecto a este conjunto documental, aludí a que en su día se perdió de manera rocambolesca (como casi siempre). Pero antes de que esto sucediera, Antonio Selva lo tuvo en sus manos y lo pudo fotocopiar. Gracias a ello, pude tener acceso a esta valiosísima fuente de información.

     A continuación introduje una breve pincelada sobre teoría y metodología de la historiografía, de mi labor como historiadora o escribiente de la historia y una breve conclusión sobre los peligros de los usos públicos de la historia, un concepto más que trillado desde el siglo XIX por multitud de filósofos e historiadores del ámbito occidental. Destaqué que intenté ser lo más imparcial y objetiva posible a la hora de reconstruir nuestro pasado, partiendo de la realidad innegable de que nuestro presente nos condiciona sobre todo porque todos tenemos una ideología previa. Todos interpretamos la realidad y, por tanto, el pasado, en función de unos esquemas y valores previos. Esto es más difícil cuando abordamos un pasado que ya no existe y del que tan solo quedan pequeños fragmentos, generados bajo las más variopintas circunstancias, en este caso concreto, en un contexto bélico. Es decir, los documentos a los que tuve acceso están totalmente politizados.

     Lo que se cuenta en el libro procede de las referencias bibliográficas sobre la Roda, que son muy pocas. La gran mayoría de la información procede de lo que encontré en los documentos, que son muchos, muchísimos. Los datos están ahí, en los documentos, pero resulta que éstos obviamente no hablan por sí mismos. Por tanto, yo he interpretado y explicado la información que han aportado las distintas fuentes o documentos. Y como dije en la presentación, esto fue precisamente lo más complicado. Para entender hay que pasar de lo disperso y complejo a lo simple y para ello, hay que sintetizar. Porque para entender hay que hacer síntesis. Si no hacemos esto, la historia no se entiende. Y de lo que se trata es de que entendamos. De comprender lo que sucedió, por qué sucedió y algunas de sus consecuencias.

     Evidentemente esta no ha sido una labor inocente.  Al fin y al cabo, se trata de ser profesionales y honestos, y de no forzar el pasado desde el presente. En este sentido, yo ni he ocultado ni manipulado datos en ningún momento. Habrá cosas que gusten más, cosas que gusten menos. Pero serán cosas que sucedieron, para bien o para mal, le guste a quien le guste, le pese a quien le pese. A esto hemos de añadir que no será una imagen completa del pasado ya que en la reconstrucción del mismo hay muchas lagunas. Debido a que las fuentes no están completas, habrá aspectos del pasado que siempre permanecerán ocultos o en el terreno de la especulación.

      Sobre el contenido, no quise extenderme mucho porque nada más que recurriendo al índice del libro, y sobre todo leyéndolo, se puede comprender perfectamente la estructura y contenido del mismo. En cualquier caso, el libro quedó dividido en dos grandes bloques, como no podía ser de otra forma: primera parte sobre II República y segunda parte sobre Guerra Civil. Sí que me gustaría dejar constancia de algunas conclusiones interesantes que podemos extraer de la lectura de ambos bloques.

     Con respecto al periodo de la II República en La Roda, más allá del análisis extricto del contenido y de las reformas que se introducen durante el primer bienio, quise destacar la plasmación en el libro de todo tipo de conflictos que surgieron entre los distintos partidos, sindicatos y asociaciones políticas, y entre los distintos grupos sociales. Esto fue así porque al no tratarse de un régimen autoritario o totalitario, sino de un régimen profundamente democrático, donde casi durante todo el periodo hubo libertad de expresión, el enfrentamiento abierto entre los distintos grupos fue una realidad constante. A ello debemos añadir que el contexto histórico no era nada propicio para la consolidación de auténticas democracias en la Europa de entreguerras.

     Por otra parte, en La Roda hubo un fuerte arraigo del fenómeno del caciquismo. Aunque se luchó por acabar con las viejas corruptelas electorales, éstas subsistieron. De hecho, los procesos electorales durante el periodo estuvieron llenos de anomalías: desde el principio mismo de la proclamación de la República, con la aplicación del polémico artículo 29 de la Ley electoral (en La Roda no se celebraron las elecciones de abril de 1931 que trajeron la República porque se nombró un Consistorio monárquico en virtud del artículo 29) u otras irregularidades como la sucesiva suspensión de consistorios por orden de los gobernadores civiles.

     La Roda también constituyó un ejemplo paradigmático en el conjunto de la nación ya que, a pesar de tratarse de un núcleo urbano en aquella época (donde solían ganar opciones de izquierdas), siempre ganaron corrientes conservadoras, de derechas, incluso en las elecciones de febrero de 1936.

    En adelante me extendí en el análisis de los distintos grupos políticos que protagonizaron el enfrentamiento desde la proclamación de la República sobre todo por los extremos, destacando también que no hubo violencia física antes del golpe de Estado de julio de 1936. Dicho enfrentamiento estuvo representado por un lado por los monárquicos antidemócratas y antirrepublicanos (que nunca aceptaron el nuevo régimen) y, por otro lado, por la extrema izquierda: por el anarco-sindicalismo a nivel nacional, y en La Roda por el sindicalismo de corte socialista, es decir, por UGT (que siempre consideraron las reformas lentas e insuficientes). En la Roda no hubo anarquismo hasta septiembre de 1936, fecha de aparición de la CNT local con la peculiaridad de que se constituye para proteger a personas de derechas.

     Sobre el Partido Comunista, me gustó mucho dejar bien claro que el PC apareció por primera vez en La Roda en agosto de 1936 y que en España su papel fue insignificante hasta el inicio de la guerra. Quise decir con esto que cuando los militares golpistas y los historiadores y propagandistas del régimen justificaron la insurrección para acabar con la oleada de comunismo que estaba asolando el país o con la conspiración judeo-masónica-bolchevique (al loro con esto), hemos de ser conscientes de que nos encontramos frente a una falacia histórica de primera magnitud. El Partido Comunista en España antes de la guerra fue prácticamente inexistente. La revolución comunista que los sublevados tanto temían la provocaron con el golpe de Estado. Posteriormente sí que se producirá un desarrollo espectacular del PC en suelo español debido a que la única ayuda algo significativa y para nada gratuita que recibió el régimen republicano para su defensa fue de la URSS. La ayuda que los conspiradores recibieron del Tercer Reich o de la Italia fascista de Musolinni fue infinitamente superior cualitativa y cuantitativamente. El silencio de las grandes democracias occidentales, de Francia, Inglaterra y EEUU también condicionó de manera decisiva, la evolución, desarrollo y resultado final del conflicto.

     Sobre Falange, el partido fascista español, introduje que en 1935 ya hay datos de su existencia en La Roda. Muchos políticos conservadores, sobre todo los católicos de la CEDA se vieron atraídos por él, ingresando en sus filas. Sin embargo, el mayor protagonismo en Falange lo tuvieron los sectores juveniles, en su mayor parte hijos de diferentes políticos conservadores del periodo. Ellos protagonizaron el golpe de Estado en la Roda, junto a los monárquicos y la Guardia Civil.

    En medio de este tinglado se encontraba el mundo de los partidos republicanos, de los grupos que trajeron la II República. Se trató en efecto de gentes ilustradas, moderados, reformistas, católicos, etc. En ningún caso revolucionarios. Estuvieron a medio camino entre los extremos, a los que se tuvieron que enfrentar indistintamente. De hecho, debido a la intensa oposición de UGT a las políticas republicanas, en mayo de 1936 la coalición de gobierno (concretamente de Izquierda Republicana y PSOE) estalla por los aires, llevando al colapso al Consistorio local.

     Está claro que anarquistas (en el ámbito nacional) y socialistas radicalizados (concretamente en La Roda) influyeron en el derrumbe del proyecto republicano, pero quienes finalmente acabaron con la II República, fueron aquellos que protagonizaron el golpe de Estado de julio de 1936, generando una cruenta guerra civil de casi 3 años de duración. Y no era la primera vez que lo intentaban. En agosto de 1932 la sublevación militar protagonizada por Sanjurjo no dio sus frutos. Hubieron de esperar 4 años más para ver cumplidos sus deseos de acabar con la democracia española.

     También destaqué con insistencia que la Guerra Civil española no comenzó en octubre del 34 ni en febrero del 36. Es inquietante que gente con estudios universitarios (y de la rama de humanidades para más inri) te digan que la guerra civil comenzó en octubre del 34. En octubre del 34 se produjo una HUELGA GENERAL REVOLUCIONARIA que fue duramente sofocada por orden de las autoridades republicanas. Hemos de llamar a las cosas por su nombre. Por otra parte, en febrero del 36 hubo unas ELECCIONES DEMOCRÁTICAS, donde pese a las anomalías, ganó el Frente Popular, cosa que las derechas nunca quisieron aceptar. De hecho, es a partir de este momento, de febrero del 36, cuando comienza a gestarse de manera más efectiva el GOLPE DE ESTADO que culmina el 18 de julio de 1936, ni antes, ni después.

     Introduciendo la parte sobre guerra civil, a continuación destaqué que la conspiración militar en La Roda fue todo un éxito. Como analizó Ángel Viñas en su penúltimo libro, ¿quiénes quisieron la guerra civil? Desde luego que, en La Roda, como en el resto del país, la conspiración fue organizada por los sectores monárquicos, apoyados por el fascismo o Falange Española, a pesar de sus diferencias. Esta conspiración de naturaleza estrictamente política tuvo un brazo ejecutor que fue una pequeña parte del Ejército español, incluyendo aquí obviamente a la Guardia Civil.

     Durante toda una semana los insurrectos controlaron el pueblo, hasta que la provincia cayó en manos republicanas, después de esta semana de intensos combates y bombardeos en Albacete capital. Es importante destacar también que los rebeldes no iniciaron ninguna matanza en La Roda durante esta semana, a diferencia de lo que sus homólogos estaban haciendo en otros puntos de España en los que triunfó la sublevación.

     Sin embargo, la insurrección monárquico-fascista-militar finalmente fracasó porque los rebeldes no consiguieron su objetivo. Se produjo una división de las fuerzas armadas y al Estado español ya le fue imposible controlar el orden público. De inmediato se inició una oleada de violencia y un desprecio por la vida sin precedentes en suelo español.

     Dado el vacío de poderes que generó el golpe, el Ayuntamiento pasó a un segundo plano y, en el pueblo de la Roda, como en el resto del territorio republicano, una nueva autoridad se hizo con el poder: se trataba del pueblo en armas, organizado en un Comité, llamado Comité de Salud Pública, después conocido como Comité de Enlace del Frente Popular, que integró a todos los representantes de los distintos partidos, asociaciones y sindicatos de izquierdas de la localidad.

     Por tanto, tenemos que aparte de la guerra, en la retaguardia republicana se dio inicio también a una salvaje y profunda revolución en todos los órdenes. Bajo las directrices del Comité revolucionario, se persiguió, detuvo e incluso asesinó a todos los que organizaron o participaron en la insurrección militar, incluidos miembros del clero. Sus posesiones fueron incautadas, y sus negocios y fincas, colectivizados.

     Es decir, se acomete la persecución y eliminación radical de todas aquellas personas que quisieron la guerra. Se quiso borrar del mapa a estas personas y también el mundo que representaban o que los representaba, de ahí los ataques a la Iglesia. El modelo social de los insurrectos ya no tenía cabida en este escenario de guerra y revolución. Una guerra y una revolución que, y esto hay que decirlo alto y claro: sin el golpe de Estado, jamás se hubieran producido.

     Continué hablando del contenido del libro hasta el fin de la guerra y la represión franquista para pasar finalmente a cerrar la presentación con una breve reflexión sobre la necesidad de hacer justicia y memoria históricas y sobre la importancia de conocer nuestro pasado. Hice hincapié en que no hay posibilidad de sanar o curar las heridas que se tapan, se esconden o se ocultan. No hay capacidad crítica sobre lo que no se conoce o mal-conoce.

     Destaqué que debemos conocer nuestra historia para, entre otras cosas, saber diferenciar entre democracia y fascismo; o para diferenciar entre los profesionales que crean conocimiento con pruebas y fuentes documentales, de aquellos que hacen propaganda y emiten opiniones como si fueran verdades absolutas, incluso incitando al odio y al enfrentamiento (cosa por desgracia muy presente hoy día en las redes sociales);  conocer nuestro pasado para saber de dónde venimos y por qué estamos donde estamos, ya que los derechos y libertades de los que gozamos actualmente, no nos han caído del cielo. Mucha gente quedó en el camino para que nosotros vivamos hoy como vivimos aun reconociendo la diversidad en las situaciones personales. En último término, destaqué que es importante conocer nuestro pasado, entre otras cosas, para entender que la violencia te lleva a un callejón sin salida, para la resolución pacífica de los conflictos y para evitar, en la medida de nuestras posibilidades, que vuelva a repetirse el drama de una guerra civil.


miércoles, 10 de marzo de 2021

Libro publicado


   




     Ya tengo a mi hijo de casi 400 páginas entre mis manos. Estoy muy contenta y emocionada porque el resultado final ha sido maravilloso. Gracias a Miguel de Gráficas Cano y al Instituto de Estudios Albacetenses, especialmente a Antonio Selva y a Paco Linares. Gracias al historiador Angel Viñas Martin por las sugerencias y correcciones realizadas y, sobre todo, por haber accedido a escribir el prólogo de este libro. No me extiendo en los agradecimientos, ya que he dedicado una página a ellos al principio del libro.
    Añadir que me siento, aparte de muy agradecida, profundamente orgullosa y satisfecha de haber culminado este trabajo con un prólogo de Ángel Viñas y editado y publicado por una institución de estudios locales de la talla del IEA. Esto supone un grato reconocimiento a una intensa y compleja tarea de varios años.
     A partir del viernes y, sobre todo, a partir de la semana que viene estará a la venta en Librería Popular (Albacete) y en La Buena Letra (La Roda). Igualmente habrá varios ejemplares en diferentes bibliotecas públicas.
     Por lo que respecta a la presentación del libro, tenemos previsto que se realice a finales del mes de marzo. Informaré de todo a través de distintos medios informativos y redes sociales.
     Un millón de gracias
     Hasta pronto


miércoles, 4 de diciembre de 2013

La Roda antes de 1931

   

     El periodo que tradicionalmente viene siendo conocido en nuestro país como la Restauración, encarnó una forma de organizar el sistema político, de manera más o menos estable a cambio de sacrificar la eficiencia administrativa y la democracia política. Con el beneplácito del monarca, los partidos turnantes, conservadores y liberales, regularon sin ninguna dificultad la vida política del país ante el intrascendente papel jugado por republicanos y socialistas. Funcionaron como clientelas políticas o amigos políticos, cuyas conexiones se basaron en los favores mutuos y en las influencias caciquiles. Los conservadores atrajeron a un amplio grupo de latifundistas y además contaron con más prensa que los liberales en el último cuarto del XIX y primera década del XX (1)

      Con respecto a la Restauración en nuestro pueblo, en el Agricultor Manchego, periódico rodense  conservador, con motivo de la muerte de Enrique Escobar, aparece un artículo donde se hace referencia a las familias tradicionales de La Roda, que se fueron turnando alternativamente en el poder, siendo las encargadas de gobernar a una mayoría de población  ignorante de las ideas que representaban dichas sagas familiares:

nuestros convecinos, sin más conocimientos de partido, es decir, sin saber si eran liberales o conservadores, tradicionalistas o progresistas, monárquicos o republicanos, eran simplemente éstos: Garcías y Escobares. De estos partidos recibían los favores y privilegios y a estos partidos sometían la adhesión de su voto (…)

   (…)

domingo, 1 de diciembre de 2013

Por qué este blog

     A fecha de hoy ya han transcurrido más de 80 años desde que oficialmente se diera por concluida la guerra civil española. Era un 1 de abril de 1939. Después de casi 40 años de dictadura y otros tantos de democracia, todavía no sabemos cómo, por qué o, simplemente, qué sucedió en La Roda durante estos trágicos años. Muchas han sido las investigaciones, trabajos y publicaciones de diferentes tipologías, incluidas películas y documentales, que sobre este periodo han salido a la luz en la provincia de Albacete.  Sin embargo, es en el ámbito local, concretamente en La Roda, donde podemos constatar de manera más llamativa el desconocimiento que se tiene sobre este traumático, a la vez que interesante, episodio de nuestra historia más reciente.

    A pesar de las lagunas existentes, el conocimiento que de la II República y la guerra civil española tenemos en la provincia de Albacete desde los años noventa comienza a ser importante. La labor que el Instituto de Estudios Albacetenses viene realizando en este sentido ha sido decisiva en la multiplicación de publicaciones científicas de gran calidad relacionadas con este periodo. Actualmente disponemos de un considerable repertorio de trabajos publicados, de mayor o menor extensión, de tipo monográfico, temático, local, etc. realizado por historiadores, profesionales y eruditos interesados en la vida e historia locales, fundamental y bastante completo a la hora de realizar una primera aproximación e incluso para profundizar en esta materia.

    Pero como decía, lo que sabemos sobre este periodo en el municipio de La Roda, uno de los enclaves más importantes en la provincia de Albacete, es prácticamente nulo. No obstante la documentación y los testimonios existentes, junto a la aparición de algún artículo esporádico en medios digitales, ningún trabajo de investigación ha sido realizado ni mucho menos publicado con respecto a la II República y la Guerra Civil en La Roda. La ausencia de estudios en esta localidad contrasta con la existencia de investigaciones y monografías centradas en otros municipios de la provincia como Almansa, Hellín o Yeste. Para tener una visión más completa de la provincia de Albacete durante este periodo es necesario extender la investigación a otros enclaves fundamentales como por ejemplo, La Roda. Y no solo por su importancia geográfica o demográfica, sino también porque integrar el caso de este municipio aportará, además de una visión de conjunto más completa, nuevos y/o diferentes paradigmas debido, sobre todo, a su carácter conservador desde un punto de vista político, a pesar de tratarse de un centro que podemos considerar urbano con más de 10.000 habitantes según el censo de población de 1930. Efectivamente se trataba ya de un importante núcleo urbano, aunque eminentemente agrario, con predominio del latifundio y políticamente conservador controlado, junto a toda la comarca de la Mancha del noroeste, por las redes caciquiles de los Jiménez de Córdoba y de Pedro Acacio Sandoval.

    La Roda actualmente cuenta con aproximadamente 15.500 habitantes, siendo el quinto municipio más poblado de la provincia detrás de Albacete capital, Hellín, Villarrobledo y Almansa. Además de ser uno de los centros urbanos más importantes de la provincia desde un punto de vista demográfico, La Roda, ya desde la época romana, siempre ha gozado de una posición estratégica en las vías de comunicación que unen el centro y el levante peninsular. Este municipio también es el Partido Judicial n.º 6 de la provincia de Albacete. Se trata de una dinámica población, todavía de tradición agrícola, aunque su actividad económica ha pasado en pocos años a centrarse en el sector industrial y de servicios.

    Dada mi formación en historia y mi evolución profesional en el mundo de los archivos, en 2014 decidí adentrarme en aguas turbulentas y dedicarme al estudio de la II República y de la Guerra Civil en La Roda. Comencé centrándome en el análisis pormenorizado de este periodo histórico, accediendo a buena parte de la extensa bibliografía existente sobre el mismo. A la vez, emprendí la ingente tarea de recopilación de datos recurriendo a todo tipo de fuentes que me ofrecían los distintos archivos públicos que visité. De manera simultánea me puse en contacto con muchas personas del ámbito de la docencia y de la investigación, con historiadores y eruditos locales expertos en esta materia, con algunas asociaciones de memoria histórica, con determinados políticos de la transición y, por supuesto, con muchas familias descendientes de represaliados de La Roda. Los encuentros, entrevistas y contactos que he mantenido con todas y cada una de las personas que he conocido han sido decisivos para abordar convenientemente este periodo de la historia rodense. Todas ellas me han inyectado buenas dosis de ánimo, perspectiva y sugerencias, aparte de haberme ayudado a enriquecer enormemente mi visión y comprensión sobre la tragedia de la guerra en La Roda.

    Con respecto al formato de este trabajo, su origen está en una serie de artículos que comencé escribiendo de manera aislada, por temáticas concretas y que fui publicando en este blog. A lo largo de la investigación y estudio, siempre me resultó difícil establecer límites entre el marco nacional y el local; aunque lo cierto es que, sin explicar el contexto general, no se puede entender el particular. En todo momento fui consciente de que, tratándose de un trabajo en historia local, no debía andarme en exceso por las ramas con cuestiones de contextualización más amplia, menos todavía del ámbito europeo y/o internacional, aun siendo estos tan decisivos como el nacional. Además, como la bibliografía sobre la guerra civil española es tan extensa, el lector puede acudir a ella en cualquier momento. Al fin y al cabo, la historia de la II República y la Guerra Civil en La Roda no podía acabar convirtiéndose en un Leviatán, o al menos, no era el caso. Por ello decidí optar por un discurso bien contextualizado en la medida de lo posible, pero más ameno y sencillo, descriptivo de los hechos, sucesos y/o acontecimientos; priorizando estos frente a la interpretación ideológica e historiográfica, que la hay, aunque convenientemente fundamentada, y de igual manera moderada en extensión y contenido.

    La estructura de este trabajo contempla dos partes bien diferenciadas en su planteamiento, de aproximadamente la misma extensión, aunque a la vez presenta una unidad de conjunto. En la primera parte analizo el impacto que los acelerados cambios introducidos durante la Segunda República tuvieron en la localidad de la Roda, sin perder nunca, como decía, la perspectiva con respecto al país y al contexto europeo. Dichos cambios vienen presentados a través de un método descriptivo-narrativo de orden cronológico y agrupados por grandes temáticas: reformas políticas, sociales, económicas, culturales, educativas, etc. Las razones de estos cambios y las consecuencias de su aplicación en los diferentes colectivos no podían dejar de abordarse sin hacer síntesis. Como decía anteriormente, inseparable del análisis meramente descriptivo, está la interpretación y valoración de los hechos. Sin esta parte del quehacer epistemológico, el resultado final quedaría inconcluso. No podemos entender y comprender la complejidad de la realidad que estudiamos sin construir una imagen global del pasado. Los datos están ahí, en los documentos, pero resulta que obviamente, estos no hablan por sí mismos.

    De igual manera, algunos se preguntarán por qué incluir el periodo de 1931 a 1936, el de la Segunda República. Aunque mi objetivo inicial era el estudio en exclusiva de la Guerra Civil en La Roda, finalmente llegué a la conclusión de que para una mejor comprensión de la misma, no podía eludir el periodo que la antecedía. Es decir, no podemos entender la sublevación militar y el estallido de la guerra si no conocemos los detalles de sus circunstancias previas. Como veremos, esto no significa que el periodo más democrático de la historia de España estuviera condenado al fracaso de una guerra civil, ni mucho menos provocarla. En este sentido, los currículos educativos tal vez debieran, aparte de actualizar los contenidos con respecto a este periodo, enlazar la Guerra Civil, no ya con la República, sino con la dictadura que surgió como consecuencia de la misma. Al fin y al cabo, los conspiradores fueron los que se rebelaron contra el régimen democrático de 1931, originando una despiadada guerra y una longeva dictadura. Después de toda la interminable producción historiográfica que sobre la guerra civil española ha ido apareciendo durante el periodo democrático, no es fortuito, por poner un ejemplo, que todavía encontremos libros de texto que califiquen a los bandos enfrentados como “rojos” y “nacionales”. Así mismo, otros bloques de contenido denominados Franquismo, Transición y Democracia sugieren que el franquismo fue el antecedente necesario de la democracia cuando en realidad se trató de una dictadura de inspiración fascista, salida de una sublevación militar y de una cruenta guerra civil. Está claro quién fraguó el discurso y por qué todavía perdura, a pesar de la existencia de una profunda renovación y actualización de este objeto de conocimiento, realizada por profesionales de la historia de la más diversa índole. En cualquier caso, para entender por qué se desencadenó el conflicto, debemos saber qué sucedió con anterioridad; y esto nos remite irremediablemente al estudio de la Segunda República.

    Si bien es cierto que en 1936 confluyeron una gran cantidad de problemas socioeconómicos y políticos de índole estructural, es decir, heredados a lo largo de los tiempos (sobre todo desde la restauración de la monarquía en 1875), aquí nos vamos a referir a la problemática más visible y concreta que se manifiesta progresivamente durante el régimen republicano, gracias al marco de libertades y de democracia que este encarnó. Sin ánimo de idealizar lo que supuso este periodo, analizaremos sus virtudes, que fueron muchas, pero también sus defectos. Estos, entre muchos otros, estuvieron muy relacionados con las paradojas de la incorporación de la sociedad de masas en la vida pública y todas las tensiones que generó entre los diferentes actores implicados. Para entender lo que sucedió en España tampoco podemos obviar el contexto de la Europa de entreguerras, con el auge de los totalitarismos (del comunismo tras la revolución rusa, del fascismo o del nazismo alemán), la fragilidad de los sistemas democráticos y la crisis económica de 1929.

    En lo tocante a la Guerra Civil, debido a que el contenido de la mayoría de los artículos es más específico, el titulado ya no está relacionado con los tópicos clásicos de tipo económico, político, social o educativo. Los resultados para este periodo los he presentado por temáticas concretas relacionadas con el análisis minucioso de determinadas instituciones, hechos y/o acontecimientos. De esta manera, por poner algún ejemplo, encontraremos artículos relacionados con la actuación de los Tribunales populares, con la evolución del Comité de Enlace del Frente Popular, o con el análisis del hecho puntual que representó la saca de Quintanar de la Orden. No obstante, como excepción, al final de este bloque he introducido un extenso artículo destinado al análisis integral de la evolución histórica del municipio que lleva por título Vida y gobierno locales de 1937 a 1939.

    Por otro lado, tratándose de la reconstrucción de la Guerra Civil a nivel local, desde el principio de esta investigación tuve en amplia consideración la posibilidad de aportar apodos, nombres completos o sólo las iniciales de las personas protagonistas de esta historia. Con respecto a los apodos decidí no incluirlos (salvo alguna excepción) para evitar que hubiera confusiones y/o malentendidos, sobre todo por respeto a las familias que todavía se apodan de la misma manera. Amparada por la legalidad vigente y habiendo transcurrido más de 80 años desde que se produjera el alzamiento, finalmente opté por la introducción de nombres completos. El caso es que los nombres siempre han estado ahí y con este trabajo me he limitado a enlazarlos dentro del discurso narrativo conforme a fechas, sucesos y temáticas.

    Es por ello que, hablando de leyes, considero de especial relevancia incluir una breve referencia en esta introducción a la normativa[2] que regula el derecho de acceso a documentos públicos y su difusión. El artículo 105.b de la Constitución Española nos dice que la ley regulará el acceso de los ciudadanos a los archivos y registros administrativos, salvo en lo que afecte a la seguridad y defensa del Estado, la averiguación de delitos y la intimidad de las personas. El acceso a dicha información quedó regulado posteriormente en leyes como la de Patrimonio Histórico Español, donde en el artículo 57.c, encontramos que los documentos que contengan datos de carácter policial, procesal, clínico o de cualquier otra índole que puedan afectar a la seguridad de las personas, a su honor, a la intimidad de su vida privada y familiar y a su propia imagen, no podrán ser públicamente consultados sin que medie consentimiento expreso de los afectados o hasta que haya transcurrido un plazo de veinticinco años desde su muerte, si su fecha es conocida o, en otro caso, de cincuenta años, a partir de la fecha de los documentos.

    Sin embargo, una de las trabas que actualmente se pueden encontrar al investigar este periodo está relacionada con las dificultades de acceso a determinadas fuentes. Considero inadmisible que a día de hoy sigan existiendo obstáculos que impidan el libre acceso de los investigadores a la consulta de documentos y expedientes desclasificados de archivos públicos, especialmente los de tipo militar y algunos de carácter judicial. Todo esto hace que, incluso disponiendo de una Ley de Memoria Histórica, no sea tarea fácil abordar profesionalmente el estudio de la guerra civil española desde un marco integral. La promulgación de esta denostada ley en diciembre de 2007 vino a ratificar la necesidad de suplir las múltiples deficiencias con las que tropezaba y tropieza buena parte de la ciudadanía española en términos no sólo de conocimiento histórico, sino también de justicia social. Con respecto a estos dos conceptos, haremos historia sin abusar de la memoria, pero siendo plenamente conscientes de su necesidad, por una cuestión de justicia, reparación y conciencia ciudadana. Se trata, al fin y al cabo, de esa justa memoria de la que habló Paul Ricoeur (Sanz Campos, 2003, pp. 50-59).[3]

    Sin ir más lejos, el Comité de Naciones Unidas ha manifestado de manera reiterada su inquietud por el escaso alcance de la Ley de Memoria Histórica, instándole al gobierno español a que la cumpla y colabore en las tareas de localización e identificación de las víctimas del franquismo pues la búsqueda de las personas que han sido sometidas a desaparición forzada y el esclarecimiento de su suerte son obligaciones del Estado.[4] Más recientemente, el 24 de octubre de 2019 se procedía a la polémica exhumación del cadáver de Franco del Valle de los Caídos. No analizaré ahora en estas líneas lo que supuso la exhumación pero, al fin y al cabo, a unos les pareció una medida desproporcionada e incluso una declaración de guerra; a otros, una decisión necesaria pero insuficiente. En vísperas de la publicación de este trabajo, el actual gobierno de España está trabajando en un anteproyecto de Ley de Memoria Democrática.[5]

    A lo largo de estos años también he podido observar la existencia de otro tipo de obstáculos a la hora de estudiar en el ámbito local, la guerra civil española. No es de extrañar que el espacio donde todos nos conocemos sea el lugar que más suspicacias genere. Aunque no me extenderé en la consideración de las razones de esta problemática, no está de más señalar que independientemente del punto de vista que se adopte al abordar este periodo, se trata de un controvertido tema de la historiografía española todavía en la actualidad. Como historiadora, bien sea desde el mundo de la política profesional, o desde el sentir general en la población, observo todavía la existencia de visiones antagónicas e irreconciliables, a pesar del tiempo transcurrido. Respetamos las opiniones que muchos ciudadanos puedan tener sobre el conflicto español en base a las memorias familiares o de grupo transmitidas al calor del bar o del hogar, pero por encima de dichos recuerdos, memorias u opiniones, debemos situar la información y el conocimiento histórico debidamente contrastados.

    Esta investigación, aparte de sacar a la luz una serie de hechos y de establecer conexiones entre ellos, no pretende bajo ningún concepto ensalzar hazañas y figuras, ni de unos ni de otros. Sin embargo, partiendo del hecho de que la historia la han escrito los vencedores, considero que ya ha llegado el momento, no de sustituir un relato por otro, sino de esclarecer esa otra parte de la historia que nos obligaron a olvidar, tras 40 años de dictadura y, sobre todo, tras la Ley de Amnistía de 1977. Completaremos y añadiremos este periodo de la historia rodense al conjunto de las aportaciones existentes sobre la materia en la provincia de Albacete, contribuyendo a su vez, a desmitificar determinados hechos construidos por los ideólogos e historiadores del franquismo.[6] Por otro lado, y como no podía ser de otra manera, aparte del ineludible análisis de la represión y el terror franquista, también abordaremos las violencias desatadas en la retaguardia republicana, sin complejos ni tabúes.

    Más allá de la ideología política que nos resulte más atractiva (pues todos la tenemos), de las interpretaciones historiográficas, o del maniqueísmo con que esta parte de nuestra historia se nos ha presentado, ofreceremos una historia justa y equilibrada para todas las partes involucradas en el conflicto. Mi objetivo no podría ser otro que el de tratar de integrar ambos relatos, el de los vencedores y el de los vencidos, en una historia total, aunque no definitiva. He tratado de ser lo más objetiva e imparcial posible a pesar de las dificultades que esto entraña porque, en primer lugar, se trata de una guerra civil y, en segundo, porque la escritura del pasado siempre está determinada por las circunstancias del presente. Por esta misma razón, no será una historia conclusa y cerrada. Hemos procedido a la reconstrucción de este periodo acudiendo a los vestigios documentales que han quedado: fragmentados, dispersos, escasos, parciales y partidistas en la mayoría de los casos. Además, una vez finalizado este trabajo, probablemente aparezcan nuevos datos, lo que, junto a la permanente renovación historiográfica, hace que esta investigación quede abierta a futuros cambios. En definitiva, contaremos lo que sucedió, en base a las fuentes que han sobrevivido, en un espacio y un tiempo determinados: La Roda de 1931 a 1939.

    Para concluir con esta reflexión, me ha parecido muy acertada la reflexión que Manuel Requena escribió para el prólogo de la obra de Ezequiel San José (2003). Dice así:

Se ha producido un destacado proceso de realización de investigaciones sobre temas considerados malditos, pues descubren verdades ocultas pero que son voz populi entre la población anciana que vivió los hechos y que nunca han hablado de lo innombrable, pues se encargó el franquismo de introducir este miedo que aún permanece en algunas familias. Ha llegado el momento en que se ha de hablar sin miedo y con respeto hacia todos.

 

 

 

1. – Constitución Española de 1978, artículos 18.4 y 105.b. – Ley 7/1985 Reguladora de las Bases de Régimen Local, artículos 18.1 y 70.3. – Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español, artículo 57.c. – Ley 15/1999 de Protección de Datos de Carácter Personal. – Ley 19/2002 de Archivos Públicos de Castilla La Mancha, artículos 40 y 41.

2. Paul Ricoeur fue un filósofo hermeneuta francés que desarrolló el concepto de justa memoria en la obra que lleva por título La memoria, la historia, el olvido (2000).

3. Preámbulo de la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, Resolución de la Asamblea General de la ONU, Nueva York, 2006. Ratificada y publicada en el BOE por la Jefatura del Estado español el 18 de febrero de 2011

4. La Ley de Memoria Histórica, como vemos, pasará a denominarse Ley de Memoria Democrática. Este cambio de adjetivo implica evidentemente una distancia con respecto al pasado al retirar el término “histórica” sustituyéndolo por el de “democrática”, un término más neutro y global. Está previsto que esta ley, que completa y mejora a la anterior al abordar la memoria histórica y democrática del país desde un punto de vista más público e integral, sea aprobada en el verano de 2021.

5. Para ampliar sobre esta cuestión, consúltese a Moradiellos, E. (2004). 1936: Los mitos de la Guerra Civil. Barcelona: Península, y a Viñas, A. (2013). Las armas y el oro. Palancas de la guerra, mitos del Franquismo. Barcelona: Ediciones de Pasado y Presente.